miércoles, 31 de agosto de 2016

El nombre propio es una de las primeras palabras que aprendemos a escribir, tiene un valor emocional, de construcción de identidad, y esto las educadoras los saben y lo aprovechan.
La doctora Emilia Ferreiro explica que el nombre propio le indica al niño "que no cualquier conjunto de letras sirve para cualquier nombre; le indica que el orden de las letras no es aleatorio; le ayuda a comprender que el comienzo del nombre escrito tiene algo que ver con el comienzo del nombre cuando lo dice; le ayuda a comprender el valor sonoro de las letras".




El trabajo de bordado en arpillera fue una buena excusa para crear una representación del cuento Cuatro esquinitas de nada, de Jérôme Ruillier, tanto con los niños de kinder como con los de primero.